En la última entrada hablábamos de las consecuencias de ser descubiertos fumando un porro en la calle, que consistían únicamente en sanciones económicas. Sin embargo, la situación habría sido muy diferente si los agentes de la autoridad hubieran considerado que se trataba de un delito.

En la legislación española encontramos todo un universo de conductas relacionadas con drogas que trascienden la simple infracción administrativa. Actividades que, elevadas a la categoría de delito, llevan aparejadas penas de prisión y también de multa, cuyo impago en este caso sí comporta la privación de libertad  (lo que no ocurría con las multas administrativas).

Entonces, ¿cuándo se comete un delito y cuándo una infracción administrativa?

Imaginemos una ciudad con tres recintos concéntricos amurallados:

599px-Muralha_Shingeki_no_Kyojin

En el perímetro exterior encontramos todas las actividades no punibles, es decir, irrelevantes a ojos de la Administración y los Tribunales: el consumo, la posesión y la producción o fabricación en lugares privados, siempre a condición de que estas actuaciones no favorezcan o faciliten el consumo por terceros.

En el espacio intermedio se ubican los comportamientos que la Ley considera un atentado a la seguridad ciudadana, constituyendo una infracción administrativa que, como sabemos, supone la imposición de una multa que puede ir desde 601 hasta 30.000 euros. Se trata del consumo, tenencia y/o abandono de los productos en espacios públicos, establecimientos y transportes colectivos, de las plantaciones visibles al público, y de la tolerancia del consumo en establecimientos públicos por parte de sus propietarios o administradores, siempre que ninguna de estas acciones constituya un delito.

Por último, en el círculo interior se sitúan aquellos hechos que el Código Penal reputa como delictivos, tales como conducir bajo los efectos de las drogas, negarse a someterse a las pruebas en un control policial circulando con un vehículo, y traficar o comerciar con droga. No obstante, también se incluyen en esta categoría todos los actos que promuevan, favorezcan o faciliten el consumo; de manera que conductas como la simple posesión, transporte o cultivo pueden ser valoradas como delito si se considera que están preordenadas al tráfico o a incentivar su consumo por terceros, pasando de la impunidad o la infracción a penas de prisión y multa.

Ejemplo práctico: individuo es aprehendido a la salida de una discoteca con varias papelinas de speed. En principio habrá cometido una infracción administrativa por el hecho de portar la droga en la vía pública, sin embargo los agentes pueden estimar que su objetivo era venderla a los clientes del local, y detenerlo por un delito de tráfico aun sin haberlo visto efectuando la transacción.

Pero, en caso de duda, ¿cómo podemos saber si los hechos se encuadran en el nivel de delito, en el de infracción administrativa, o en el de inmunidad?

A través de los indicios. Sabiendo que la ley clasifica como delito de tráfico de drogas aquellas actividades que “promuevan, favorezcan o faciliten” el consumo, y que como es lógico la persona detenida siempre va a negar que se dedique al menudeo (vulgarmente, camello), habrá que estar a lo que revelen los elementos periféricos establecidos por el Tribunal Supremo:

  • Portar distintos tipos de sustancias ilegales, dosis preparadas o instrumentos para su distribución (cuchillo, balanza, bolsitas), anotaciones con nombres y cifras, o dinero en efectivo.
  • Tener en su propiedad precursores, aditivos, cultivos o medios de producción de droga, aptos para posteriormente ser consumida.
  • Contexto en el que se realiza la ocupación de la droga.
  • Condición de consumidor o no del individuo.
  • Recibir visitas cortas y sin motivo aparente a su domicilio.
  • La CANTIDAD. Según el Tribunal Supremo, un consumidor habitual suele hacer un acopio para entre 5 y 10 días, por lo que si la droga incautada excede esas cantidades se entenderá que el propósito era traficar. Respecto a la dosis diaria, que obviamente varía en cada consumidor, el Instituto Nacional de Toxicología ha fijado unas tablas para cada tipo de droga (en gramos):

tabla drogas

¿Significa esto que si una persona lleva encima menos de 100 gramos de hierba sólo le van a poner una sanción administrativa? La respuesta es: depende. Si bien la cantidad es el criterio principal, los demás indicios se conjugan para precisar en cada caso concreto las consecuencias para el sujeto. Además, aunque se considere que la droga confiscada estaba destinada al consumo propio, no constituirá delito pero es muy probable que se imponga una sanción administrativa.

La conocida figura del autoconsumo crea una situación de vacío legal en el que no está prohibido adquirir y consumir droga, así como de producirla para uno mismo, pero no se permite transportarla, consumirla en la vía pública, o entregarla a amigos para que la consuman después. Es un supuesto más de cómo la actualidad supera al lento aparato legislativo.

¡Hasta la próxima entrada!