El sol entra por mi habitación. Abro un ojo alternativamente, incapaz de asimilar tanta luz. ¿Qué día es? Ah sí, lunes. Qué dolor de cabeza. Vaya fiestón ayer. Apenas recuerdo nada desde que metí la papeleta en la urna…

Es la resaca de las elecciones.

Balance de daños: una gaviota estampada contra la ventana, “Don’t stop me now” suena en la radio, las paredes están pintadas de naranja. Debajo de la cama encuentro lo que parece ser una coleta cortada. Y en mi pecho, un corazón tatuado rodeando el nombre de “David F”.

Flashback. No debería haber mezclado… Si yo no soy de votar. Pero ver tantas papeletas encima de la mesa de mi antiguo instituto me puso bastante. Salían tan guapos y guapas en los carteles, que me hubiera quedado con todos. Sin embargo, incluso en plena borrachera, sabía que sólo podría quedarme con uno. Mi elección no tenía gran importancia, pero no quería arrepentirme a la mañana siguiente. ¿Quizá voté a ese ejército de valientes que están dispuestos a arriesgarse dentro de 12 o 18 meses? ¿A la princesa guerrera que cree que lucha contra el mal, y no se da cuenta de que lo tiene en casa? ¿O a los que están llamados a ser la piedra filosofal para que el President pueda seguir un par de años más hasta que vuelva a convocar elecciones?

Sintonizo una emisora de noticias. Siempre he creído que en política existe la Verdad, y la verdaaad, por eso se explica que mientras unos afirman que ha ganado “el NO” sin que haya habido un referéndum, otros aseguran que ha ganado “el SÍ” pese a no tener mayoría de votos.

Según parece, la vida sigue después de estas elecciones. Mañana, martes 29, el TSJ imputará a Àrtur por lo de las urnas de cartón, citándolo a declarar en una fecha tan simbólica como un fusilamiento. Que cuqui todo. Puede que esperen realmente que se retire del Govern, después de todo lo que ha hecho para estar allí. Quien sabe, unas vacaciones a Marte (ahora que oficialmente tiene agua) podrían estar bien. A mí a veces también me apetecería.

Vale, ya me ha venido a la mente a qué partido voté. Quizá no tuviera los candidatos más guapos, y no sé si esto va a llegar a ser algo más. Tampoco era la primera vez que tenía algo con ellos. Pero de momento me hacen sentir bien, mañana o en las próximas elecciones ya se verá.

Os dejo, que me voy a tomar un café. Con sal

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